La depresión posparto o depresión posnatal
Normalmente el embarazo se asocia a la más importante etapa de la vida de una mujer, y con toda razón. El proceso que atraviesa una futura mamá y la conexión y experimentación con el bebé dentro del útero llega a impresionantes grados que colman de felicidad a la mamá en todas las etapas del embarazo.
Al llegar el bebé al mundo esta felicidad y experiencia llega a su fin, y a partir de ahora se inicia una etapa igual de importante que se centra de lleno en el cuidado del bebé y en la interacción implícita con él.
Desde ese momento la mamá deberá organizar su vida en función del bebé, y cumplir con él bajo todos los costes para que éste no se sienta mal y experimente un crecimiento y conocimiento del mundo progresivos y de forma correcta. Sin embargo, en este momento de nacimiento del bebé también pueden llegar a tener lugar ciertos problemas en la mamá asociados a la adaptación a este nuevo modo de vida, los cuales llevan el nombre de depresión posparto o depresión postnatal.
Este problema suele ocurrir con frecuencia en casos de mamás primerizas, sin experiencias maternales previas, pues el cambio de vida es tan radical que muchas veces es mal manejado y pueden generarse sentimientos psicológicos en la madre del pequeño que se asocien a no poder cumplir con las demandas de éste y dejarse llevar por la desesperación que supone una situación que se va de las manos.
Normalmente situaciones de este tipo no suelen durar más que una o dos semanas después del parto, desapareciendo a la par que la mamá se adapta a cuidar al bebé y a vivir para él. Sin embargo, en algunos casos este tipo de problema puede llegar hasta el año de duración, convirtiéndose así en un problema que demanda atención urgente.
Es fundamental que el esposo de la mamá (sobretodo), su madre, su suegra y hermanos, se involucren de lleno en los cuidados del bebé. El esposo, por ejemplo, puede hacerse cargo del bebé durante los períodos en los que la mamá necesita dormir u ocuparse de otra cosa, para facilitar así el proceso de adaptación al nacimiento de la criatura.
Si acabas de dar a luz y estás experimentando sensaciones de este tipo no debes desesperar. Es normal y a muchas personas les ocurre. Lo que debes hacer es no dejar que la situación te supere y controlarla, pues esto es algo que puede hacerlo cualquier mamá, más allá que pueda llegar a demandar mucho esfuerzo. Apóyate en tu familia, y si es necesario recurre a un terapeuta para que te asesore.
Vía | WebSaludable, VivirSalud
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