Pasando de la cuna a la cama
Probablemente uno de los pasos más importantes de la vida de un bebé sea su pasaje desde la cuna hacia la cama, pues en este proceso hay muchas cosas que juegan. Sobre todas ellas se encuentra lo significativo que es esto en el proceso de maduración del bebé, pues si se maneja de manera correcta y paciente (y no a la fuerza) el bebé adquirirá mucha confianza en sí mismo.
Al nacer el bebé y dormir unos meses en la cama de sus papás, es lógico que éste se acostumbre a ello, pues es la única manera de dormir que concibe. Pero llega un momento en el que se torna necesario que el bebé comience a lograr autonomía para impulsar su crecimiento.
Es aquí cuando el bebé pasa a la cuna (a los cuatro meses de vida de la criatura más o menos). Este proceso es un momento importantísimo para el bebé, y puede operarse de dos maneras: 1) pasando el bebé a la cuna y permaneciendo en el cuarto de los padres hasta pasarse a su propia cama y habitación; 2) pasando el bebé a la cuna y permaneciendo en el cuarto de los padres para luego pasarlo aún en la cuna a su propia habitación y luego a la cama.
La segunda opción parece ser la más adecuada, pues es un proceso gradual y no brusco, como puede resultar la primera. Aunque parezca difícil creerlo, el bebé se acostumbra mucho a la cuna, y el paso a la cama no es tan sencillo. Hacerlo de forma brusca puede resultar muy complicado.
Para irlo haciendo progresivamente puede ir familiarizándose al bebé con su cama de diversas maneras. Por ejemplo puede incentivárselo a jugar sobre ella, y mejor aún, a dormir la siesta en ella, para que así el bebé la vaya reconociendo poco a poco hasta poder dormir en ella por las noches.
Este proceso se recomienda entre los dieciocho y veinte meses de vida del bebé. A esta altura la criatura ya ha aprendido a conocer su cuerpo y puede hacer cosas por sí mismo, pero igualmente hay peligros. Es muy probable que se caiga de la cama, así que deberás procurar que ésta no tenga esquinas puntiagudas y no sea muy alta, sin mencionar que puedes colocar almohadones a su alrededor para proteger al bebé de posibles golpes.
Es un proceso largo y arduo para ambas partes, pero necesario. La desesperación no conduce a nada, y es importante que trates de manejar esto de a poco, con amor y con paciencia.
Vía | LosBebes
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