Descifrando el lenguaje corporal de los bebés

Normalmente cuando los papás tienen un hijo, existen unos primeros meses de adaptación al lenguaje entre padres e hijos que suele ser un poco escabroso. Muchas rabietas, lloriqueos y manifestaciones de disgusto suelen percibirse por parte del bebé y, hay que decirlo, muchas veces el hartazgo se apodera de los padres.
Cuando el bebé llora y demanda algo que no sabemos lo qué es, lo mejor es probar de todo, cambiarlo, darle de mamar, tranquilizarlo para que duerma, cambiarlo de ambiente, etc. Con ensayo y error es la mejor forma de entender a nuestros hijos.
Pero como todo en la crianza de los hijos, no hay que tomarse esto con nervios, sino que la paciencia debe imperar en el trato cotidiano, y a medida de que vayan pasando cosas nos vamos a poder ir entendiendo con nuestro bebé. Si bien cada hijo es único y tiene maneras de expresarse completamente singulares, hay algunos patrones generales en su manera de actuar que pueden darnos la pauta de qué es lo que el bebé quiere y está pidiendo. A continuación van algunos de ellos.
El bebé tiene hambre: Se muestra inquieto, introduce juguetes en su boca, estira el cuello, abre la boca, se chupa las manos o la ropa.
Cambio de ambiente: El bebé voltea constantemente su cara, y además juega con sus deditos.
El bebé está cansado: Cuando se encuentra cansado el bebé mueve su cabeza constantemente, si está sentado la inclina hacia delante, da pataditas, agita los brazos, se frota los ojos, se tira de las orejas, etc.
Tiene gases o dolor: El bebé chasquea la boca con un sonido agudo.
Por supuesto que cuando nace el hijo se expresará de manera particular y propia, y no necesariamente seguirá estos patrones. No obstante, éstos pueden resultar de gran ayuda en el caso que no sepamos exactamente qué es lo que nuestro hijo quiere.
VIA | Web del Bebé
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